No habrá vacuna para COVID-19 antes de las elecciones

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Las predicciones del presidente Donald Trump de que habría una vacuna para el coronavirus antes de las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos no se materializarán.

El viernes, la farmacéutica Pfizer anunció que no buscaría una autorización de emergencia para lanzar su vacuna hasta finales de noviembre.

Otras dos de las vacunas más promisorias están en suspenso y una cuarta no es probable que arroje resultados hasta fines de año.

Trump ha dicho repetidamente que una vacuna estaría disponible para muchos antes de la elección, bajo el programa de la administración Operation Warp Speed (“Operación a la Velocidad de la Luz”), creada para acelerar el desarrollo de una vacuna.

Los principales científicos de dentro y fuera del gobierno siempre dijeron que la meta no era realista.

Aceptando ese punto a principios de este mes, Trump lo atribuyó a la política, sin explicación.

«Pienso que debíamos tenerla antes de la elección”, dijo Trump en un video por Twitter poco después de ser dado de alta del hospital tras su tratamiento por COVID-19. “Pero, francamente, la política se involucra y eso está OK, ellos quieren jugar su juego. Todo estará bien después de la elección”.

Seguridad primero

En un comunicado el viernes, el director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, dijo que la compañía sabría para fines de octubre si la vacuna funciona, pero no cumplirá su meta de seguridad hasta finales de noviembre.

«La seguridad es, y seguirá siendo, nuestra primera prioridad”, escribió Bourla.

La vacuna de Pfizer es una de varias que están siguiendo un método nuevo de inmunización. En lugar de inyectar a los pacientes con un virus muerto o debitado, o un pedazo del germen, la vacuna contiene instrucciones genéticas para una parte del coronavirus. El cuerpo del paciente recibe las instrucciones, conocidas como mRNA, y produce el fragmento del virus. El sistema inmunológico responde al fragmento, preparando al cuerpo para combatir el virus real.

Pfizer está colaborando con la firma de biotecnología alemana BioNTech, que produjo las instrucciones genéticas a prueba en la vacuna. Casi 40.000 pacientes están participando en los test clínicos hasta ahora.

Antes que la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos considere una autorización de uso de emergencia, la compañía necesita supervisar al menos a la mitad de los pacientes por dos meses después de la última dosis para observar efectos secundarios.

«Calculamos que llegaremos a ese punto en la tercera semana de noviembre”, dijo Bourla.

Otra vacuna que usa la tecnología mRNA, de la compañía Moderna, también espera resultados para fines de noviembre.

En suspenso

Mientras tanto, las pruebas de otras dos vacunas están temporalmente suspendidas debido a problemas potenciales de seguridad.

AstraZeneca dijo que su decisión tuvo lugar después de que un participante presentó una “enfermedad inexplicada”.

Reportes de la prensa describieron la dolencia como una mielitis transversa, una inflamación medular que puede casar dolor, debilidad y parálisis en las extremidades, así como problemas de la vejiga y los intestinos. La compañía no ha confirmado ese diagnóstico.

Las pausas para revisar posibles problemas de seguridad no son raras en las pruebas de vacunas, dicen los expertos, y hay varios factores no relacionados con la vacuna que puedan causar esa dolencia. Las pruebas de AstraZeneca se han reanudado en el Reino Unido, Brasil, la India y Sudáfrica, pero siguen suspendidas en Estados Unidos.

Otra vacuna que usa un método similar, de la farmacéutica Johnson & Johnson, también está en suspenso, aunque sus problemas también podrían no estar relacionados con la vacuna.

La compañía reportó la semana pasada “una enfermedad no explicada” en uno de los participantes de su prueba.

«Estamos aprendiendo más sobre la enfermedad de este participante y es importante tener todos los datos antes de que podamos compartir más información”, dijo la compañía en un comunicado.

Tras recibir miles de millones de dólares de los gobiernos, las compañías están tomando el paso sin precedentes de apresurar la fabricación de la vacuna antes de tener todos los resultados.

Sin embargo, no alcanzarán para todos de inmediato. Las agencias de gobiernos están trazando planes para quiénes deben ser vacunados primero. Los trabajadores de la salud y de emergencias, y las poblaciones más vulnerables, entre ellos los ancianos, serían los primeros.

Será para mediados del año que viene que la mayoría de los estadounidenses estén vacunados, dijo el mes pasado al Congreso el director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, Robert Redfield.

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